Cómo prevenir las úlceras por presión en personas mayores
Cuidar bien la piel es una de las claves para prevenir las úlceras por presión en personas mayores, sobre todo cuando pasan muchas horas en la cama o en una silla. Con la edad la piel se vuelve más fina, más seca y más frágil, así que las pequeñas rozaduras o la presión continua sobre una misma zona pueden derivar en lesiones. Si cuidas a un familiar encamado o con poca movilidad, estos hábitos diarios marcan una diferencia real en su bienestar.
Qué son las úlceras por presión y por qué aparecen
Las úlceras por presión, también llamadas escaras, son lesiones en la piel y los tejidos que hay debajo. Aparecen cuando una zona del cuerpo soporta presión mantenida durante demasiado tiempo, normalmente sobre una superficie dura. El peso del propio cuerpo reduce el riego de sangre en ese punto y, poco a poco, la piel se daña.
Las zonas más expuestas son las que tienen el hueso cerca de la piel: el sacro (la parte baja de la espalda), los talones, las caderas, los codos, los omóplatos y la parte de atrás de la cabeza. Conviene revisar estas zonas cada día.
Por qué la piel mayor necesita más atención
Con los años la piel pierde grasa y elasticidad, retiene peor la humedad y cicatriza más despacio. A eso se suma que muchas personas mayores se mueven menos, comen y beben menos de lo que necesitan o tienen la piel más sensible. Todo ello hace que cualquier lesión cueste más de curar, por lo que la prevención es siempre la mejor estrategia.
Los cambios posturales: lo más importante
Cambiar de postura con regularidad es la medida más eficaz para evitar las úlceras por presión, porque reparte el peso del cuerpo y deja que la piel descanse. Algunas pautas que ayudan en el día a día:
- Cambia la postura de la persona encamada con frecuencia a lo largo del día, alternando entre estar boca arriba y apoyada sobre cada costado.
- Usa almohadas o cojines para separar las zonas que rozan entre sí, como las rodillas o los tobillos, y para evitar que los talones presionen el colchón.
- Valora un colchón o cojín antiescaras, que reparte la presión de forma más uniforme.
- Si la persona pasa muchas horas sentada, ayúdala también a reacomodarse y a cambiar el apoyo cada cierto tiempo.
- Mueve a la persona con suavidad, levantándola en lugar de arrastrarla, para no rozar la piel contra las sábanas.
Hidratación de la piel
Una piel bien hidratada es más resistente y se agrieta menos. Aplica una crema hidratante adecuada para piel sensible una o dos veces al día, con un masaje suave que active la circulación, pero sin frotar con fuerza directamente sobre las zonas enrojecidas. Procura también que la persona beba líquidos a lo largo del día, ya que la hidratación de la piel empieza por dentro.
Higiene diaria de la piel
Una higiene cuidadosa mantiene la piel limpia y seca, dos condiciones básicas para prevenir lesiones:
- Lava la piel con agua templada y un jabón suave, sin productos agresivos que la irriten o la resequen.
- Seca con toques suaves, prestando especial atención a los pliegues, sin frotar.
- Mantén la piel seca: la humedad continua por sudor o incontinencia reblandece la piel y favorece las lesiones.
- Revisa que las sábanas estén bien estiradas, sin arrugas ni pliegues, y que la ropa no tenga costuras que marquen.
- Comprueba que las uñas estén cortas para evitar arañazos.
Señales de alerta que conviene vigilar
Revisar la piel a diario permite detectar los primeros signos antes de que la lesión avance. Presta atención a:
- Zonas enrojecidas que no recuperan el color al retirar la presión.
- Cambios en la temperatura, la firmeza o el color de la piel en los puntos de apoyo.
- Aparición de ampollas, grietas o pequeñas heridas.
- Quejas de dolor, escozor o molestias en una zona concreta.
Si aparece una úlcera ya formada, no intentes tratarla por tu cuenta: contacta con el personal sanitario de tu centro de salud o con tu profesional de referencia para que valore la herida y te indique cómo curarla. En Castilla y León puedes apoyarte en los servicios de la Junta de Castilla y León y en tu equipo de enfermería de zona.
El acompañamiento profesional ayuda
Aplicar todos estos cuidados en casa, día tras día, puede resultar agotador para la familia, sobre todo si la persona depende por completo de otros. Contar con apoyo profesional aligera esa carga y aporta tranquilidad. En Asiste Hogar, desde 2016, ofrecemos cuidado de personas mayores a domicilio en las provincias de León y Zamora, con sede en León y Benavente, con profesionales que conocen la importancia de la prevención y acompañan a la familia en el día a día.
Una buena rutina de cuidado de la piel, mantenida con constancia, marca una gran diferencia en el bienestar de la persona mayor. Si tienes dudas o necesitas ayuda, estamos a tu disposición.
¿Necesitas ayuda para cuidar de tu familiar? Te escuchamos sin compromiso.
